La diferencia entre un colador y un escurridor no está en el nombre, sino en el tamaño del orificio: uno tiene malla fina o tejido cerrado para retener partículas chicas, el otro tiene agujeros más grandes pensados solo para dejar caer agua de algo que ya está entero y cocido. Usar el que no corresponde no arruina la comida, pero sí hace más lenta y torpe una tarea simple.
¿Qué diferencia hay entre colador y escurridor?
El colador, de malla de alambre tejido o de tela, retiene partículas finas: semillas de tomate, restos de café, grumos en una salsa o el líquido de una infusión. Su función es separar sólidos muy pequeños del líquido que los acompaña.
El escurridor, con agujeros más grandes y regulares perforados en una base rígida, no busca retener partículas finas sino simplemente dejar salir el agua de algo que ya es sólido y entero: pastas, verduras hervidas, arroz. No serviría para colar una infusión, porque las hebras más chicas pasarían directo por los agujeros.
Colador Alambre Nº10
Colador Alambre Nº12
Colador Alambre Nº7¿Malla fina o agujeros grandes: cuándo usar cada uno?
La malla fina es indispensable para tareas de precisión: colar una salsa para que quede lisa, filtrar un caldo con huesos y verduras deshechas, o preparar té o café en infusión sin usar filtro de papel. Los agujeros grandes del escurridor, en cambio, rinden mejor cuando el volumen de agua a drenar es alto y rápido, como al escurrir una olla entera de fideos: una malla fina ahí se tapa enseguida con el almidón y hace que el agua tarde en salir.
Materiales: acero, plástico y silicona
El acero inoxidable es el material más durable para ambos: no se mancha con el tiempo, tolera agua hirviendo sin deformarse y aguanta años de uso diario. El plástico es más liviano y económico, pero puede deformarse si recibe agua muy caliente de golpe, sobre todo en los escurridores de agujeros grandes que sostienen bastante peso mientras drenan.
La silicona aparece sobre todo en escurridores plegables, que ahorran espacio en la alacena al aplastarse cuando no se usan; a cambio, no siempre son tan rígidos como uno metálico para sostener un peso grande sin deformarse.
Colador Plastico Nº10
Colador Plastico Nº18Qué tamaño conviene tener en casa
- Colador chico de malla fina. Para infusiones, salsas y tareas de precisión con poca cantidad.
- Colador mediano con asas. El más versátil, cubre desde verduras chicas hasta caldos.
- Escurridor grande con base. Imprescindible para pastas y volúmenes grandes de agua que hay que drenar rápido.
¿"Escurridor" es siempre lo mismo?
El nombre genera confusión porque en una cocina argentina "escurridor" también se usa para el organizador donde se dejan secar los platos recién lavados, que no tiene nada que ver con colar alimentos. Ese escurridor de vajilla es una estructura más grande, con espacios para platos, vasos y cubiertos, pensada para dejar escurrir el agua del lavado hacia una bandeja o directo a la pileta.
El escurridor de cocina del que habla esta nota —el de agujeros para drenar pastas y verduras— es una pieza mucho más chica, generalmente de metal o plástico rígido, con o sin base propia, y se usa durante la cocción, no después del lavado. Al buscar uno u otro conviene tener clara esta diferencia, porque ambos aparecen bajo el mismo nombre y sirven para tareas completamente distintas.
Con o sin base: qué conviene según la pileta
Los escurridores con base propia, que se apoyan solos sobre la mesada, sirven para drenar sin necesitar sostenerlos con las manos, algo útil si hay que ocuparse de otra cosa mientras el agua termina de salir. Los que no tienen base y se apoyan directamente sobre la pileta u otro recipiente ahorran espacio de guardado, porque se guardan planos, pero exigen que alguien los sostenga o que calcen bien sobre el recipiente elegido, algo que no siempre pasa si la pileta tiene una forma poco convencional.
Los modelos con asas laterales resuelven ese problema a medias: apoyan sobre casi cualquier borde de pileta u olla sin necesitar sostén, aunque conviene revisar el ancho de las asas contra la pileta propia antes de comprarlos, porque una diferencia de pocos centímetros puede dejarlos inestables en el momento justo de escurrir algo caliente.
Errores comunes
- Usar un escurridor de agujeros grandes para colar algo con partículas finas: todo pasa directo al líquido.
- Forzar una malla fina con un volumen grande de pastas recién hervidas: el almidón la tapa y el agua tarda en salir, arriesgando una quemadura por el vapor acumulado.
- Guardar el colador de malla húmedo: puede desarrollar manchas u óxido si es de un metal de baja calidad.
- Elegir un solo tamaño para todo: un colador chico no da abasto para una olla grande, y uno grande es incómodo para colar una taza de té.
Tener al menos un colador de malla fina y un escurridor de agujeros grandes cubre el 90% de las tareas de una cocina doméstica. El resto —tamaños intermedios, formas plegables— es una cuestión de espacio disponible en la alacena, no de necesidad real.