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Sillas y banquetas apilables símil ratán en la intemperie

Apilables o fijas, las sillas de jardín se eligen por cuánto lugar dejan guardadas, no solo por cuántas caben alrededor de la mesa. Qué mirar antes de comprar un juego.

5 min de lectura 28/07/2026
Banqueta apilable símil ratán blanca

Una silla apilable símil ratán ocupa, guardada, apenas un tercio del lugar de una silla fija del mismo tamaño. Para un balcón o un patio chico esa diferencia decide si el juego de sillas queda afuera todo el año estorbando o se guarda en minutos cuando no se usa.

¿Qué tan bien resiste el símil ratán la lluvia y el sol?

El símil ratán es una fibra de plástico trenzada sobre una estructura interna, generalmente de caño. La fibra en sí no absorbe agua ni se pudre como el mimbre natural, así que no hay problema en que se moje. Lo que sí se degrada con los años de sol directo es el color: las fibras oscuras tienden a decolorarse antes que las claras, porque absorben más radiación UV.

Banqueta apilable símil ratán blancaBanqueta apilable símil ratán blancaBanqueta apilable símil ratán negraBanqueta apilable símil ratán negraSilla Plastica Simil Ratan BlancaSilla Plastica Simil Ratan Blanca

¿Silla, sillón o banqueta: cuál conviene para cada uso?

La silla apilable símil ratán, más liviana, es la que más conviene cuando hay que moverlas seguido: de la mesa al rincón y de vuelta. El sillón símil ratán reforzado tiene una estructura más robusta pensada para quedarse fija, con más comodidad para sentarse un rato largo pero menos práctica para guardar todos los días. La banqueta apilable, sin respaldo, es la opción más chica y liviana: sirve como asiento extra cuando llega gente de más o como mesa auxiliar baja.

Cuánto lugar ahorra apilar de verdad

Cuatro sillas apilables símil ratán ocupan, una encima de la otra, más o menos el mismo lugar en el piso que una sola silla parada. Es la diferencia entre tener que guardarlas en un galpón aparte o dejarlas juntas en un rincón del balcón.

¿Cómo se limpia el símil ratán sin dañarlo?

Alcanza con agua y un cepillo de cerdas suaves para sacar el polvo que se acumula entre las fibras trenzadas, que es donde más se nota la suciedad. No conviene usar cepillos de cerda muy dura ni esponjas de acero: pueden levantar o romper las fibras finas del trenzado, sobre todo en las zonas más expuestas al roce.

Silla Plástica Simil Ratan ChocolateSilla Plástica Simil Ratan ChocolateSillón Simil Ratan Reforzado BlancoSillón Simil Ratan Reforzado Blanco

¿Aguantan el mismo peso que una silla común?

La estructura de caño interna es la que sostiene el peso real, no la fibra trenzada, que cumple una función más bien de terminación y comodidad. Por eso conviene fijarse en el grosor del caño y no solo en lo tupido del trenzado a la hora de comparar precios: dos sillas de aspecto casi idéntico pueden tener estructuras de resistencia bien distinta.

¿Por qué conviene revisar las patas antes de apilar varias juntas?

Las patas suelen tener tapones de goma o plástico que evitan el roce directo del metal contra el piso, y esos mismos tapones son los que encajan una silla dentro de otra al apilar. Si un tapón se pierde o se gasta, la pila de sillas puede quedar menos firme y con más riesgo de caerse apoyada contra una pared o en un rincón con viento.

¿Conviene guardarlas en invierno?

La estructura interna de caño es el punto débil frente a la humedad constante, más que la fibra símil ratán en sí. Guardarlas bajo techo, aunque sea unos meses en la época de más lluvia, alarga bastante la vida de las patas y evita que aparezca óxido en las uniones metálicas.

Errores comunes con las sillas de jardín símil ratán

  • Apilarlas mojadas. El agua que queda atrapada entre una silla y otra tarda más en secarse y favorece el moho en la fibra.
  • Dejarlas siempre en el mismo punto de sol directo. Rotar su ubicación reparte el desgaste por decoloración en vez de concentrarlo en un solo lado.
  • Sentarse de costado o parado sobre el asiento. El trenzado está pensado para un peso distribuido y centrado; los golpes puntuales son los que más rompen la fibra.
  • Comprar solo por el diseño sin probar si apila con las que ya se tienen. No todos los modelos de un mismo fabricante calzan igual al apilar entre sí.

Para calcular cuántas sillas conviene comprar, la cuenta simple es una por comensal habitual más dos de repuesto para cuando llega gente: son las que menos se usan pero las que más resuelven un domingo con visitas. Comprar todas del mismo color y modelo, en vez de ir sumando sillas sueltas con el tiempo, además de verse más prolijo asegura que apilen bien entre sí: dos líneas distintas de un mismo fabricante no siempre calzan al apilar, aunque parezcan del mismo tamaño a simple vista. Antes de sumar unidades sueltas para completar un juego, conviene llevar una silla de referencia o anotar la medida exacta del modelo que ya se tiene en casa. Un par de centímetros de diferencia en el ancho de la pata alcanza para que una silla nueva no calce en la pila con las viejas, y termine ocupando un lugar aparte en vez de sumarse al mismo grupo guardado.

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