Un tendedero se elige por metros lineales de tendido, no por lo grande que se ve armado. Multiplicá la cantidad de hilos por el largo útil de cada uno y comparalo con lo que realmente sacás del lavarropas. Recién después decidís dónde se ancla: baranda, pared o piso.
¿Cuántos metros de tendido necesitás?
La cuenta es simple: cantidad de hilos por largo útil de cada hilo. Un tendedero de balcón de 8 hilos de un metro te da alrededor de 8 metros lineales; uno de 11 hilos, unos 11. Ese número es el único que permite comparar modelos distintos entre sí.
Para saber si te alcanza, sirve estimar cuánto ocupa lo que colgás. Una sábana de dos plazas doblada al medio se lleva entre metro y medio y dos metros de hilo. Un jean colgado de la cintura ocupa unos 30 a 40 cm. Una remera, entre 25 y 30 cm. Con eso, hacé la cuenta de un lavado promedio tuyo, no de uno teórico: si lavás toallones y ropa de cama juntos, un tendedero de 8 metros te va a quedar corto todas las semanas.
Tendedero vertical de 3 estantes con perchero, caño blanco
Tendedero Balcon Suka C/Alas Extensibles
Tendedero Calesita 16 Broches¿Qué tipo de tendedero va en cada espacio?
De balcón, colgante de baranda
Se engancha en la baranda y se pliega contra ella cuando no se usa. Es la mejor relación entre metros y espacio ocupado, y no requiere agujerear nada, lo que lo vuelve la opción natural en alquiler. Antes de comprar hay que medir el ancho y el espesor del pasamanos: los ganchos tienen una apertura limitada y en barandas macizas o muy anchas no calzan. En baranda de vidrio sin perfil superior directamente no va. Muchos modelos traen alas laterales extensibles que suman metros, pero también voladizo: cargarlas de más las dobla.
De pared extensible
Es el sistema tipo acordeón que se despliega desde un herraje fijo y vuelve a quedar plano contra la pared. Se consiguen con proyecciones de alrededor de 80, 100 y 120 cm. Es ideal para lavadero, galería o balcón cubierto, porque cuando está plegado prácticamente desaparece. La contra es que hay que anclarlo bien: en mampostería, tarugo y tornillo acordes al peso; en tabique de placa de yeso, fijación tipo mariposa o, mejor, un refuerzo de madera detrás. Un anclaje flojo con ropa mojada arranca el herraje y se lleva un pedazo de pared.
Plegable de pie
Los tipo T o parrilla se paran solos, se mueven al sol y se guardan planos detrás de una puerta. No requieren agujerear nada, así que son la solución más simple si alquilás. A cambio ocupan piso mientras se usan y, si el modelo es liviano, se tumban con viento.
Calesita o paraguas
Para patio. Concentra muchísima ropa en poco piso y gira para aprovechar el sol, pero necesita una base pesada o un caño enterrado y no tiene sentido en un balcón chico.
Retráctil de soga
Dos anclajes enfrentados y una o varias sogas que se extienden y se guardan solas dentro de un cabezal. Es lo más discreto que hay. Su límite es físico: la soga cede con el peso y la ropa del centro termina cerca del piso, así que no conviene para tramos largos ni para ropa de cama pesada.
¿Aluminio o acero pintado?
El aluminio no se oxida, es liviano y aguanta la intemperie sin drama; cuesta más. El acero con pintura epoxi es más rígido y más económico, pero es material vivo: en cuanto salta la pintura en un punto de roce o en una articulación, ahí aparece el óxido y esa marca pasa directo a la ropa mojada, sobre todo en prendas blancas. Si el tendedero va a vivir a la intemperie todo el año, el aluminio se paga solo. Si va bajo techo, el acero pintado rinde perfecto.
Mirá también las partes plásticas de las articulaciones y los tapones de las puntas: el plástico expuesto a sol directo permanente se cristaliza y se rompe, y muchas veces se rompe antes que la estructura.
Tendedero vertical plegable de 3 estantes símil madera
Tendedero plegable de caño tipo T de dos niveles HummerQué mirar antes de comprar
- Metros lineales reales, calculados con la fórmula, no la medida del aparato plegado.
- Separación entre hilos. Menos de 5 o 6 cm y la ropa se toca, no ventila y tarda el doble en secar.
- Que el plegado trabe. Un modelo que no traba abierto se cierra solo con viento y te tira la ropa al piso.
- Los apoyos. En los de pie, tacos de goma; los tapones de plástico duro rayan el piso y patinan en cerámico mojado.
- Las alas. Que traben abiertas y que la unión no sea un simple pasador de plástico.
- Dónde se ancla. Verificá el tipo de muro antes de comprar un modelo de pared, no después.
Errores comunes
- Comprar el más barato y quedarse corto de metros: terminás tendiendo en dos tandas y ocupando sillas.
- No medir la baranda antes de comprar uno de balcón.
- Sobrecargar las alas extensibles, que están calculadas para menos peso que el cuerpo central.
- Colgar todo pegado para que entre: la ropa amontonada no seca y toma olor a humedad.
- Tender ropa oscura al sol directo del mediodía, que la destiñe rápido.
- Secar adentro sin ventilar: una carga de ropa mojada libera mucha humedad en un ambiente cerrado.
Broches: plástico, madera o metal
El broche plástico común se cristaliza con el sol y se parte solo, casi siempre cuando tirás de la ropa. Los que tienen resorte de acero inoxidable duran mucho más; los del resorte común se oxidan y dejan una marca de óxido en la prenda. El broche de madera aprieta parejo y marca menos la tela, pero se hincha con la humedad y con el tiempo puede manchar ropa clara. Los de metal, de aluminio o inoxidable, son los que más duran a la intemperie, aunque aprietan fuerte y pueden dejar marca en telas finas. Para una carga familiar completa conviene tener no menos de cuarenta o cincuenta a mano: quedarse sin broches a mitad del tendido es el clásico de todos los domingos.