
Antes de sumar veinte moldes distintos conviene saber cuáles se usan siempre y cuáles terminan guardados sin abrir en el fondo del cajón.

Una sartén, una olla y una tabla no envejecen al mismo ritmo. Repasamos la vida útil aproximada de lo más usado en la cocina para anticiparse antes de que falle.

Antes de que lleguen los invitados conviene mirar el estado real de lo que se va a usar: mangos flojos, teflón rayado, cubiertos opacos. Diez minutos evitan sorpresas en plena cena.

Una fibra de acero en una sartén antiadherente la arruina en segundos, y una esponja suave no saca una olla quemada. Cómo elegir según lo que se va a lavar.

Una pinza de silicona no sirve para dar vuelta un bife en la parrilla, y una de asado no sirve para servir hielo sin mojarse los dedos. Cuál usar en cada caso.

El material del utensilio tiene que acompañar al de la olla o sartén: uno metálico raya el antiadherente en pocos usos, mientras que el nylon se derrite si se apoya sobre el fuego.

El wok se diseñó para hornallas circulares que envuelven la base curva con la llama. En una hornalla doméstica plana necesita un anillo o un aro, o se pierde toda su lógica de cocción.

La medida que figura en la caja es el diámetro de la boca, no el del fondo real. Por qué esa diferencia importa a la hora de cocinar y qué tamaño resuelve el día a día.

Cuatro costumbres arruinan el recubrimiento antes del primer año, y ninguna tiene que ver con la calidad de la sartén. Qué lo destruye, qué no, y cuándo hay que tirarla.